entrevista a Manuel Huerga

Tras el azar: el cineasta que retrató a Jorge Drexler

por Mariángel Solomita en "El País Uruguay" | 18 septiembre 2010

Tras el azar: el cineasta que retrató a Jorge Drexler

Manuel Huerga trabaja el cine con mentalidad de músico. «Es una experiencia que se tiene que vivir desde el inicio hasta el final, sin interrupciones, y que en ese camino te arrebata y te arrastra por diferentes estados de ánimo». Cincuenta y dos años, nacido en Barcelona, dirigió en televisión, teatro y cine. En su último largometraje de ficción, "Salvador" (2006), la actriz española Leonor Watling interpretó uno de los roles protagónicos. «Conocía a Jorge (Drexler) de alguna cena en la que acompañó a Leonor –que es su pareja–. Y coincidimos previamente en un concierto en homenaje a Pablo Neruda que yo dirigí. Entre muchos cantantes él musicalizó el poema que fue el que puso fin al espectáculo. Este era todo mi conocimiento de Jorge».

Hacia fines de 2007 el cantautor realizó una gira de 8 días por algunas ciudades cercanas a Barcelona. Durante esta experiencia se grabó el disco "Cara B" y el documental "Un instante preciso". «Inicialmente él quería tener un documento filmado de aquella pequeña gira, no tenía una idea clara pero le apetecía probar con la imagen», cuenta Huerga, a quien le encomendaron la realización de este proyecto.

En la elección seguramente haya pesado la experiencia del cineasta, que ya había rodado con músicos, dirigido la televisación de conciertos en vivo, y tuvo unos inicios ligados al cine experimental. Además de realizar numerosos documentales premiados y dos películas ("Antártida", 1995 y "Salvador"), la segunda estrenada en la sección "Una cierta mirada" del Festival de Cannes.

«Nos pusimos pocos propósitos. Uno era hacerlo en blanco y negro porque sabía que necesitaríamos tener una gran capacidad de improvisación. Además de que me siento muy a gusto con la estética, nos permitía rodar en situaciones muy complicadas, con muy poca luz, sin tiempo para prepararse... y los dos éramos aficionados a referentes comunes como aquel documental de Pennebaker ("Don’t Look Back", 1967) sobre la primera gira de Bob Dylan en Londres, o cosas más modernas como esos vídeos que hace Madonna de sus conciertos. Era todo muy a salto de mata, y Jorge es así, tiene una incontinencia creativa, le sale la creatividad a todas horas en todo momento y en cualquier lugar. Tienes que estar preparado; no puedes, y mucho menos pretender dirigirle nada».

COMO UNA FIESTA

Se rodó con tres cámaras. Huerga optó por convertirse en la sombra de Drexler y su equipo, «como un verdadero voyeur invisible que espía todo». No hay entrevistas, y sólo muy pocas miradas cómplices al lente por parte de músicos locales que se fueron sumando sorpresivamente a iniciativas planteadas por Drexler. «El guión lo fue escribiendo el azar. La hoja de ruta estaba escrita por el hecho de que había un programa de conciertos, y que ese programa nos obligaba. Nos llevaban en diferentes medios de transporte a una población... las idas, las vueltas, el concierto mismo, los camerinos, ese era el guión... uno que no teníamos que escribir sino simplemente ir siguiendo».

El sonido es el hilo conductor de la cinta. El gran acierto de Huerga es haber tenido la sensibilidad indicada para lograr un retrato auténtico de la dinámica de trabajo que empleó Drexler durante esta gira. «La gira de Jorge estaba muy enfocada en la utilización de los sonidos. Él y su equipo, antes del concierto, en la misma localidad, se dedicaban a grabar sonidos de aquel lugar. El sonido de un avión, del tren, la plaza, los skaters, una banda que pasa por la ciudad... eso lo ampliaban y lo incorporaban luego en aquel propio concierto».

No cayó en reflexiones ni en el facilismo de registrar repetitivas rutinas internas del músico con su equipo. En "Un instante preciso" se percibe un trabajo cinematográfico de buen criterio. Huerga descartó un orden cronológico, que sumado al blanco y negro le da un carácter atemporal al material, convirtiéndolo en un documento que sí refiere a una fecha y eventos precisos, pero también en un registro acerca de la creatividad de un artista y de cómo se manifiesta; es una suma de pequeños momentos de creación.

El rumbo de la narrativa se va delineando por una canción, un encuentro en una exposición, la charla con una banda local que luego se sumó al concierto, una composición improvisada en plena calle con dos músicos, un cajón, un pandeiro y el timbre de una bicicleta. «En el montaje me encerré con cientos de horas de grabación y de todo ese material saqué un posible retrato de Jorge Drexler. Al final uno no empieza ni siquiera de forma lineal, ni por el principio. Más o menos vas viendo ese puzzle y lo vas poniendo en un cierto orden».

Huerga tomó también algunas de sus raíces experimentales, sobre todo en el tratamiento que realiza con el color hacia el final de la cinta, alterando la silueta de Drexler que contiene la guitarra. Si bien éste no participó en el montaje de las escenas ni de las imágenes, sí colaboró junto a sus músicos en el montaje del sonido.

El documental se proyectó en varios festivales internacionales. En el de Málaga consiguió el Premio del Público al Mejor Documental. Es que resulta un largometraje que combina talento e identidad cinematográfica con lo interesante y ameno que es atender al trabajo creativo de este compositor que se entregó a la espontaneidad. Entre las miradas atentas de Huerga y Drexler, fue el público el que se convirtió en el observado y el músico –y la cámara– en el observador. Un instante preciso tiene además un valor distinto para el espectador uruguayo: le permitirá re-descubrir, acercarse más, a una figura que lo constituye, que vuelve, pero que vive lejos.



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