críticas

Instante

por Antonio Sempere en "Málaga Hoy" | 21 abril 2009

Jorge Drexler Lo disfrutamos un centenar de privilegiados. Sucedió a medianoche del domingo, cuando los móviles con los que algunos que trataban de apresar el momento marcaban el dígito del lunes 20 de abril. Acababa el primer pase con público del documental "Un instante preciso", realizado por Manuel Huerga sobre la gira de Jorge Drexler por siete localidades cercanas a Barcelona. Para quien suscribe, la música de Drexler es la que mejor ha cantado al amor correspondido en lengua castellana desde Serrat. Aunque en la película también se permita hacer algunos pinitos en catalán. Lo que vivimos en el Albéniz, con Drexler presente, fue mágico. Porque sus melodías contienen toda la hondura para reactivar el cataclismo emocional, y sus acordes, aparentemente tan sencillos, el detonante suficiente para hacer aflorar al lacrimal lo que no está en los escritos. Para el amor no correspondido ya están los músicos brasileños. Para todo lo demás, para la felicidad de la buena, la química, el tránsito, la simbiosis, el viaje compartido, en el siglo XXI, están Drexler y muy pocos más. Manuel Huerga, aristócrata del audiovisual, congenió con el músico uruguayo, y compuso un poema audiovisual perfecto. De esos que van muy por delante. Que sacan a los de Carlos Saura, es un poner, dos siglos de distancia. Las texturas, las cadencias, todo es prodigioso en "Un instante preciso". Una película que se disfruta más cuanto más se ve. Un cine que se escucha. Un salvavidas para decepcionados y escépticos. Un canto al amor, lo único importante. Lo único. Quien lo probó, lo sabe.

Un documental sobre el cantautor rioplatense triunfa en España

por Walter C. Medina en "La Nación" | 30 abril 2009

"Un instante preciso". Manuel Huerga y Jorge Drexler, Biznaga de Plata en el Festival de Cine Español de Málaga

Jorge Drexler No hizo falta más que "Un instante preciso" para conmover a una audiencia que aplaudió de pie esta magistral película que Manuel Huerga presentó el pasado domingo 19 de abril, en la 12 edición del Festival de Cine de Málaga, y que obtuvo finalmente la Biznaga de Plata, Premio del Público.

Era cerca de medianoche cuando las luces de la sala 4 del cine Albéniz dieron lugar a la ovación general, ya que fue en ese instante preciso cuando los asistentes y la prensa comprendíamos la magnitud de este documental que nos introduce en la intimidad de un Jorge Drexler, cuya sensibilidad creativa se refleja con creces en la obra de Huerga.

Rodado casi en su totalidad en un blanco y negro que pretende y logra situar la atención del espectador en la simpleza del cantautor uruguayo, "Un instante preciso" se va transformando paulatinamente en un juego de espejos, un ida y vuelta entre el observador y el observado, un testimonio de dos miradas tan creativas como profundas. Definir esta producción documental que sin duda se convertirá en un referente irrefutable dentro del género, no es tarea sencilla. Porque la película es en sí misma un híbrido, un multigénero que nos revela la intimidad del artista, sus creaciones y la relación con su público; pero que supone, además, un viaje que asombra por la extraordinaria peculiaridad de sus componentes. La cámara inquieta de Huerga nos arranca de la platea para introducirnos de lleno en la serie de conciertos que durante noviembre de 2007, Jorge Drexler ofreció en distintas ciudades de Cataluña.

Pero como ya se ha dicho, "Un instante preciso" no se trata sólo de un cantautor en gira, sino que nos descubre la espontaneidad, la complicidad del creador con su público, su búsqueda de armonía musical en instrumentos poco convencionales, su originalidad, e incluso la esencia de la que se nutre un Drexler que no todos conocemos. Caminamos con él por Barcelona. Somos testigos de su constante inquietud por descubrir nuevos sonidos, presenciamos sus ensayos. Mientras tanto Huerga nos hace directores, nos moviliza, nos ubica detrás del objetivo para que seamos nosotros mismos los encargados de registrar la acción. Un feedback espléndidamente logrado que seduce de comienzo a fin. Drexler se deja hacer. Juega, improvisa, conmueve y, sobre todo, camina siempre entre un absoluto protagonismo y un protagonismo compartido. Y es tal vez allí en donde reside el mayor mérito del documental. Porque Huerga muestra a Drexler tal cual es. Un cantautor que rompe los moldes, que se baja del escenario y se quita los lauros del artista consagrado para hacernos conocer, espontáneamente, toda la grandeza que habita en su sencillez, para transmitirnos su poesía y para hacernos cantar.

«Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da», dice Drexler en una de sus canciones. Y seguramente "Un instante preciso" sea el resultado de ese dar y recibir. Huerga y Drexler, Drexler y Huerga, dos artistas y una manera de darnos a los espectadores lo que ellos habrán comenzado ya a recibir. Enhorabuena, y gracias por este gran instante.

Manuel Huerga y su inagotable fuente creativa

La trayectoria del este cineasta barcelonés es tan extensa como la repercusión que adquieren sus películas. Tal es el caso de "Salvador", elegida en 2006 por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, para competir en los premios Oscar. Es casi imposible ensayar un breve currículum que resuma su carrera, ya que ésta es tan prolífera e intensa que no deja lugar a las abreviaciones. Sin embargo lo intentaremos comenzando en los albores de los años ’70, cuando Manuel Huerga fundó, junto con Eugènia Ballcels, Eugeni Bonet y Juan Bufill, la plataforma Film Video Información (FVI), y mediante la cual publica dos números de la revista "Visual" y organiza actividades destinadas a la difusión del cine y el vídeo experimental y vanguardista. En esa misma época, Huerga colabora intensamente con periódicos como "El Mundo", "El País", "El Periódico de Cataluña", "Star", "Vibraciones", "Rock Epezial" y "El Correo" de la UNESCO, entre otros.

Entre 1980 y 1983 fue responsable del Departamento de Vídeo de la Fundación Joan Miró y de la muestra "Cine de vanguardia en España", del Centro Georges Pompidou. Fue durante 1983 cuando comenzaron las emisiones de la televisión autonómica de Cataluña TV3, en donde Huerga aporta su toque personal a series como "Estoc de pop" (1984), "Arsenal" (1985) y "Clip-club" (1986).

En 1988 dirige el documental de ficción "Gaudí", estrenado en el Festival Internacional Cinema de Barcelona y laureado allí con el Premio de la Crítica. Al año siguiente dirige "Buñuel" junto a Juan Bufill, y correaliza también, con Jordi Beltrán, el programa de radio "Soundtrack" que se emite en Catalunya Radio y que consiste en una serie de documentales monográficos sonoros. Realiza el vídeo "El espectador y el deporte" por encargo de la Olimpiada Cultural para la exposición "Planeta Sport" y al siguiente año Huerga recibe el premio Extraordinario de Cinematografía de la Generalitat de Cataluña. En 1992 Huerga dirige las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y estrena el documental "Les variacions Gould" que revisa la vida del pianista canadiense Glenn Gould. Por este trabajo Huerga obtiene el Premio al Mejor Realizador en los Premios Nacionales de Vídeo y Cinematografía. 1995 sería el año de su primer largometraje, "Antártida", Premio Goya a la Mejor Fotografía. Y en lo que resta de la década de los ’90, la televisión y las galas de presentación de premios, fueron una constante en su carrera.

Entre 1997 y 2003 Huerga se pone al mando de la televisión pública Barcelona (BTV). Y en 2006 llega "Salvador", película galardonada con el Premio Goya al Mejor Guión Adaptado, Premio Ondas al Acontecimiento Cinematográfico del Año y Premio de la Audiencia en el Festival Cinespaña de Toulouse. Y con "Un instante preciso" llegamos al presente de Manuel Huerga que vuelve a deleitar. Esta vez de la mano de Jorge Drexler, con quien logra una complicidad retratada en blanco y negro, y de manera contundente.

Atrapa el instante

por Albert Ullibarri en "The Daily Avalanche" | 27 abril 2009

Pasamos la tarde en casa de Manuel Huerga, a quien hacía tiempo que no veíamos. Hablamos de la escasa autoría que concede la ley a los directores de material audiovisual, de la forma de consumir música y películas que tienen las nuevas generaciones, para las que el soporte físico no tiene importancia ni es por tanto motivo de fetichismo; según él, el Blu-ray será el último soporte físico que existirá antes de que todo el cine que consumimos provenga directamente de la red.

Para Manel, el cine es su trabajo, pero también su juguete más apasionante, por ello vive literalmente dentro de una sala de cine que ha diseñado inspirándose en el decadentismo belle époque de "Moulin-Rouge". Ahora que ha dado el salto a la alta definición, ya no tiene motivos para abandonar estas paredes, si no es por un caso de fuerza mayor.

Para demostrar las excelencias del HD nos ha proyectado "Un instante preciso", su documental sobre el cantante Jorge Drexler, que acaba de ganar el Premio del Público en el Festival de Málaga. Y sí, la calidad de la imagen que ofrece la alta definición es realmente admirable, pero la técnica no es mi territorio y prefiero hablar de lo que he visto.

Jorge Drexler

El documental sigue a Drexler, un artista al que yo apenas conocía, durante una pequeña gira que hizo por teatros de los alrededores de Barcelona. Lo primero que salta a la vista es el enorme carisma del uruguayo y como, con los mínimos elementos, puede establecer una rica interactuación con su público. Armado sólo con una guitarra, unos loops y algunos pedales, Drexler saca provecho de todo lo que va encontrando por el camino en una verdadera exaltación del objet trouvé. Así, integra sin fisuras dentro de sus espectáculos el sonido de los aviones de El Prat, el timbre de una bicicleta, invita a unos percusionistas que acaba de oír en la Ribera o en la Banda Municipal de El Prat con la que acaba de cruzarse por la calle. El resultado me ha impresionado por su frescura y por la comunicación inmediata que establece y me ha hecho pensar en el Caetano Veloso de las distancias cortas.

El film atrapa todos estos momentos imprevisibles y preciosos que conforman la gira. No hace falta decir que las imágenes en blanco y negro de Manel son impecables y están trabajadas hasta la filigrana. Aparte del fluido montaje, se intercalan imágenes de exteriores donde se juega con las tramas, la luz y la oscuridad y una utilización muy controlada del color.

Como Manel es un amigo, mi recomendación tendrá un valor relativo, tampoco es seguro que la película se exhiba comercialmente. Pero, a pesar de ello, fiaos del criterio del público de Málaga y, si tenéis oportunidad, ya sabéis.



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