making of

El proceso de preparación y producción de la película se plantea en dos fases bien diferenciadas. En primer lugar se planteó la necesidad de definir un guión que permita sacar el máximo partido a esfericidad de la pantalla así como a las simetrías que ésta plantea. El equipo de guionistas trabajó durante 10 semanas en la elaboración de un nuevo guión para la película que permitiera mantener las bases científicas reflejadas en el guión original, pero al mismo tiempo aportara una mayor potencia emocional evitando duplicidades entre la imágenes y los textos en off.

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Plano del cine construído para el film en el pabellón de España en la Expo Zaragoza 2008

A final de este proceso, los directores de la película junto con los guionistas y el equipo de la SEEI logran consensuar un guión que permite planificar detalladamente y poner en marcha la fase de producción propiamente dicha.

El equipo de producción se compone de más de 30 profesionales divididos en grupos de animadores 3D, operadores de composición, grafistas, informáticos, música y efectos sonoros, producción y realización, con un equipo técnico de hardware y software de última generación de 30 núcleos a 4 y 8 Gb de velocidad con una capacidad de render de 10 terabytes.

Soryboard Los realizadores diseñan los personajes, las distintas escenas y la acción que se suceden. Se crea una dirección de arte para la estética visual de la película (texturas, colores, etc.). Con el asesoramiento de paleontólogos especializados se dibujan, crean, modelan y animan centenares de figuras, objetos y criaturas que van desde el principio de la vida en el planeta hasta nuestros días. A medida que se avanza en el proyecto, estos elementos cogen vida, movimiento, texturas, rugosidad, etc. figura por figura, paisaje a paisaje estableciéndose un ciclo de dibujo, colores, modelado, movimientos e integración. En el caso de los elementos con movimiento, se lleva a cabo un completo trabajo de animación: esqueleto, articulaciones, movimientos en la escena, etc.

Cada escena se compone de varias capas de trabajo que se producen de forma paralela, diseñando la iluminación y definiendo los parámetros de cámara y de calidad de imagen capa por capa.

Las imágenes en movimiento se renderizan a 30 fotogramas por segundo en máquinas diseñadas para ello. Se integran personajes y objetos en la escena ajustando sombras, desenfoques, efectos e incluso nuevas animaciones con el fin de crear una imagen lo más compacta posible. Por último se ajusta la colorimetría de la película en el corrector de color a 4.000 pixels de resolución (el doble que una película de cine).

Si bien la dirección de arte ha creado una estética para cada una de las secuencias con la intención de potenciar el mensaje de la película, se ha procurado mantener la ilusión de un plano único continuo. Se ha trabajado cromáticamente a partir de gamas específicas, con una voluntad clara de contención en el color, para no distraer al espectador del hilo argumental.

Soryboard Por ejemplo, en la parte de la evolución de las especies –que se ha trabajado a partir de imágenes caleidoscópicas y de mandalas orientales– se ha buscado una estética inspirada en los grabados enciclopédicos del siglo XVIII, para reforzar el mensaje científico y pedagógico de la secuencia, sin perder la voluntad de espectáculo.

Otro ejemplo de la voluntad de someter el estilo visual al argumento es la ciudad de juguete, donde se ha buscado la estética de las maquetas de trenes a escala, combinando la voluntad de realismo y concisión en el detalle, y un estilo más pictórico, para reforzar la sensación de juego.

Al mismo tiempo que se desarrollan las distintas escenas, se lleva a cabo el proceso de creación de la banda sonora. Para ello, el equipo consensúa con el compositor el tema central de la banda sonora a partir del cual se crearan las adaptaciones, orquestaciones, etc. que permiten poco a poco configurar una composición musical específica para la película. En todo el proceso creativo de la banda sonora, tanto el compositor como los directores saben que cuentan con un sistema de sonido revolucionario, basado en 210 altavoces que permiten unas posibilidades acústicas envolventes con enormes posibilidades.

Con todo ello, los equipos de audio realizan una mezcla de referencia que permite una primera aproximación al sonido final integrando música, locución en off y efectos.

El ajuste de la banda sonora definitiva se realiza directamente en la cúpula con una unidad móvil de sonido. La banda sonora final se crea a partir de todas las pistas sonoras de la grabación, del conjunto de efectos sonoros y de las locuciones en off en un proceso creativo en el que los directores y el músico analizan y estudian las mejores soluciones para cada una de las escenas procurando optimizar al máximo las posibilidades del sistema de sonido.

Cine esférico



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