entrevista

Extraída del catálogo del Pabellón de España de la Expo Zaragoza 2008

¿Cuál ha sido el principal reto al realizar esta película?

Por un lado hay que decir que ha sido un gran desafío técnico. Hemos trabajado con tecnología de última generación, tanto en la imagen como en el sonido y siempre existe el riesgo de verse desbordado dadas las infinitas posibilidades que ofrece. Pero una vez se logran controlar estas herramientas tan sofisticadas, el verdadero reto consiste, como siempre, en conseguir transmitir al espectador una idea y, sobretodo, que esa idea sea lo suficientemente convincente para que al salir de la proyección el espectador haya tomado conciencia de la gravedad de la situación y actúe en consecuencia.

¿Es posible explicar la acción del hombre sobre el medio ambiente en 4 minutos?

No sólo debe ser posible sino que es necesario. Vivimos en una sociedad que, desgraciadamente, no tiene tiempo para nada y es importante poder llegar al público de una forma clara, directa y concisa. En este sentido, la espectacularidad con la que se presenta "Hijos del agua" permite una inmersión inmediata en el tema cuya rápida comprensión viene dada por el lenguaje utilizado, tanto verbal como visual, que busca la complicidad de todos los espectadores, y muy especialmente la de las nuevas generaciones que son, en definitiva, quienes van a heredar la Tierra.

¿Qué significa el agua en su proyecto? Si buena parte del hombre es agua, parecería lógico que haya armonía entre ambos elementos, porque si desaparece una, lo hace el otro, pero seguramente no al revés.

Por desgracia, la Historia nos demuestra obstinadamente que la especie humana no suele ser ni coherente ni lógica. Nuestra cultura es el resultado de una lucha, a partes muy desiguales, entre ciencia, creatividad, política y creencias religiosas. El hombre siempre ha vivido más preocupado por sí mismo que por su entorno, precisamente por todo aquello que en definitiva es lo que le permite estar vivo y respirar.

¿Qué responsabilidad observa o debería contemplar el cine sobre el cambio climático, el efecto invernadero y tantas otras realidades francamente amenazadoras del planeta?

El cine es un arma cultural muy poderosa. Miles de millones de personas consumen cine. Muchas más que libros. El cine influye en las costumbres de las personas, en las modas, en sus conocimientos y en sus conciencias. Los creadores de cine somos conscientes de este poder y tenemos la obligación de contribuir a través de nuestro lenguaje a la consecución de un mundo mejor.



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