sobre el proyecto

"El Quadrat d’Or: Centre de la Barcelona Modernista" (1990) es la síntesis de la exposición que se realizó en La Pedrera de junio a noviembre de 1990. El espacio que hay entre el Passeig de Gràcia y el Passeig de Sant Joan, la Gran Via y la Diagonal de Barcelona puede ser considerado un espacio urbano privilegiado.

Una coincidencia histórica hizo converger en un centro residencial burgués la aplicación brillante de las artes industriales y la corriente modernista de la arquitectura. Como símbolo de prestigio social se valora el tratamiento de las fachadas. Los vitrales se aplican en las tribunas, la cerámica brillante a las cúpulas y los coronamientos, los grafiados a los paramentos lisos, el hierro forjado a las barandillas y la piedra a los detalles escultóricos de los portales y soportes de los balcones.

El desplazamiento de la burguesía del casco antiguo a la parte central del Eixample barcelonés se divide en tres fases. Entre 1860 y 1890 el Passeig de Gràcia pasa a ser el nuevo espacio central en detrimento de las Ramblas. Se construyen palacios y viviendas con pisos de calidad. Durante los años noventa, la plaza Catalunya se convierte en el centro de la ciudad. Entre 1900 y 1914 se amplían los volúmenes edificados, se embellecen las fachadas y se instalan negocios y comercios de calidad en los bajos de los edificios.

La burguesía se desplaza también hacia las zonas altas de la ciudad, bien comunicadas por el tranvía y el ferrocarril. Esta época representa el máximo esplendor del modernismo.



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