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Dicen que los hijos traen un pan debajo el brazo...

por Manuel Huerga | junio 2006

A principios de 1990 estaba atravesando un bache profesional, realizando trabajos de encargo muy esporádicos. El día que nació mi hija Maria, a mediados del mes de marzo, Pepo Sol, director de la productora Ovideo TV, me llamó para felicitarme y de paso interesarse por cómo me iban las cosas. Le dije que en aquel momento era el hombre más feliz del mundo pero que estaba sin trabajo. Me dijo que precisamente quería hablar conmigo para proponerme algo.

Al cabo de unos días, Pepo me estaba explicando en su despacho que Ovideo se presentaba al concurso público de proyectos para producir las Ceremonias de Inauguración y Clausura de los XXV Juegos Olímpicos de Barcelona, previstos para julio de 1992. En el momento en que me incorporé, ya había tenido lugar una pre-selección y se trataba de reforzar el equipo en lo que debía ser una especie de final muy reñida entre Ovideo y el tándem Bassat-Sport (la agencia del conocido publicista y el periódico deportivo). En caso de ganar, Pepo me ofrecía el papel de ayudante del director de las ceremonias, el cineasta Bigas Luna. Mi aportación en aquella fase final del concurso consistió en darle a todo el proyecto un nuevo aire, ordenar los conceptos y aportar ideas de manera que tuviesen una mayor coherencia temática y formal, proponer nombres, mejorar la estructura del guión y diseñar la presentación de nuestra candidatura que debíamos hacer ante el COOB (Comité Olímpico Organizador de Barcelona).

Hay un tópico sobre el carácter de los catalanes según el cual éstos se debaten entre el «seny» (sentido común) y la «rauxa» (locura). Nunca he creído mucho en eso (entre otras cosas porque me parece que es un rasgo común en todo ser humano), pero lo cierto es que algo así debió influir en la salomónica decisión del COOB al forzar una unión entre los dos proyectos finalistas. Así nació OBS (Ovideo, Bassat & Sport), quizás porque juzgaron que el exceso de «rauxa» de nuestras ideas necesitaban un poco del «seny» de Bassat, quien se reservó el cargo de presidente de la empresa, quedando como consejeros delegados Pepo Sol y Josep Mª Casanovas (Sport).

De todos modos, para mí lo importante es que Pepo Sol iba a seguir siendo el Productor. Por su lado, Bigas Luna duró poco tiempo ya que vio cristalizar uno de sus proyectos cinematográficos más inspirados y exitosos, "Jamón, Jamón", que supondría nada menos que la revelación de Penélope Cruz y Javier Bardem. Una vez más, Pepo apostó por mí y me propuso ocupar la vacante de Bigas, en vez de buscar otro nombre más conocido. No hace falta decir que, gracias a él y a su infinito talento, tuve la oportunidad de vivir una de las experiencias profesionales más extraordinarias que nadie puede imaginar.



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